Cuentos reinventados: Rapunzel

March 31st, 2012

Los cuentos clásicos reinventados continúan, no creas que me olvido. Esta vez la historia es de una chica con el cabello muuuy largo y saludable: Rapunzel. Lo que encontrarás a continuación es la versión de esta servidora, payasa Agapita.

Había una vez, en un campo muy apartado, una pareja que desde hace mucho deseaba ansiosamente tener un bebé. Un día inesperado, la mujer sintió esas señales peculiares del embarazo, por lo cual se alegró mucho y le dio la gran noticia a su esposo. La finca de ellos colindaba con otra, la cual estaba rodeada por muchas verjas. En su interior había un bello jardín con muchas flores preciosas, además de una siembra de frutos exóticos. Nadie se atrevía entrar allí porque era difícil la entrada y porque vivía una doña muy pero que muy malvada.

Fruta de cundeamor

Un día, mirando hacia el terreno de la doña, la mujer embarazada se fijó en una planta de cundeamor cargadita de la fruta. A mala hora lo vio porque le dio un antojo terrible. Le insistió tanto a su esposo que a él no le quedó más remedio que meterse a la finca de la doña, al caer la noche, y tomó un cundeamor.

Pero los antojos aumentaron, y para evitar el mal de ojo de la embarazada, el esposo decidió volver a la finca a recoger más cundeamor. Pero tan pronto entró y estaba a punto de agarrar la fruta, se encontró de frente con la doña: “¿Eres tu el pillo que me está vaciando la plantita?” le gritó furiosa. El hombre sí que entró en crisis, porque tras que tenía que bregar con los antojos del embarazo de su esposa, también lo mangó la doña mientras se tumbaba la fruta exótica. A él no le costó mas remedio que explicarle el motivo de su intrusión.

Entonces la doña dijo, (sospechosamente muy calmada): “Si eso que me dices es verdad, dejaré que recojas las frutas que quieras, pero a cambio me tienes que dar ese bebé tan pronto nazca. Mis hijos ya crecieron y se fueron, y me dejaron sola. Así que ahora yo criaré a ese bebé y seré como su madre”. El hombre estaba con un susto tan grave que aceptó sin pensarlo (tanto nadar para morir en la orilla). Cuando su esposa dio a luz, una niñita muy hermosa, la doña llegó a su casa y se la llevó.

Imagen: KlavdijL, de sxc.hu

Esa niña era muy linda y se llamaba Rapunzel. Cuando cumplió doce años, la doña la encerró en una torre en lo más apartado de su finca. Esa torre no tenía ninguna puerta ni escaleras, sino que tenía una ventana pequeñita. Cada vez que la doña quería subir a lo alto de la torre, se paraba bajo la ventana y gritaba:

¡Rapunzel, Rapunzel, suelta el cabello que te voy a ver!

Rapunzel tenía un abundante cabello largo, dorado como el sol. Lo mantenía fuerte y sedoso utilizando productos para el cabello hechos por una cubana que siempre tenía la respuesta para cualquier problema de belleza ;) (comentario ochentoso). Y siempre que la chica escuchaba a la doña, se soltaba el pelo, lo ataba en una larga trenza y lo dejaba caer al piso. Entonces la doña se enganchaba y se subía hasta la ventana. Un día un galán, que cabalgaba por el campo, pasó por la finca y escuchó una canción tan gloriosa que se acercó para escuchar. Esa que cantaba era Rapunzel. Atraído por una voz mucho más melodiosa que la de la Chimoltrufia, el joven buscó entrar a la finca pero todo fue en vano. Lo único que veía era verjas y mas verjas. Sin embargo, la canción lo había tocado tanto, que lo hizo regresar a la finca todos los días para escucharla. Pensaba que si se acercaba bien, podría grabarla para subirla a youtube, que se volviera viral y que participara en alguno de los realities de canto.

El secreto de Rapunzel

Uno de esos días en que él iba a escondidas, vio a la doña acercarse a los pies de la torre. El joven curioso se escondió detrás de un árbol para observar y la escuchó decir: “¡Rapunzel, Rapunzel, suelta el cabello que te voy a ver!” Rapunzel soltó su larga trenza y la doña se enganchó y trepó hasta la ventana.

¡Matanga dijo la changa! Bueno, algo así dijo el galán, con la intención de treparse luego él. Al día siguiente, cuando cayó la noche, brincó la verja y llamó:

¡Rapunzel, Rapunzel, suelta el cabello que te voy a ver!

Sin perder tiempo, el muchacho se trepó. Rapunzel, cuando lo vio, se asustó pero él le explicó que se enamoró de su dulce voz mientras cabalgaba por allí cerca. Entonces Rapunzel olvidó su temor (recuerda que siempre había vivido allá arriba y no le enseñaron eso de “no saludes a los extraños”). El joven le preguntó si quería ser llevada a un reality show, a lo cual ella accedió sin pensarlo. Ya ella estaba hasta el tepe de verlos por la televisión y no poder participar por estar encerrada (y ensorrada) en la torre.

El meme del año, 2011, dedicado a Rapunzel

El chico la visitaba todas las noches para ver los realities juntos y twitear a los que eliminaban. La doña, que subía solamente durante el día, no sabía nada… Hasta que un día, la doña bajaba trabajosamente por la trenza y oyó a Rapunzel quejarse de que ella pesaba más que “el galán”. La doña reaccionó gritándole: “Ahhh!!! Con que tienes visitas nuevas, ah??? Ay ya, la mas social”. Furiosa, la doña recortó el cabello de Rapunzel al nivel de los hombros. También la dejó abandonada en otro monte mucho más lejano (donde no llegaba ninguna señal de televisión) para que meditara en la soledad.

Cuando volvió a la torre, la doña se ocultó tras un árbol de aguacate hasta que vio llegar al joven y llamar a Rapunzel. Con el enojo que tenía, la doña salió del escondite y le gritó: “Perdiste a Rapunzel para siempre, para siempre, para siempre… Jamás volverás a verla”. Eso entristeció al muchachito, quien ya tenía la fecha de una audición para llevar a Rapunzel. Luego, la doña le echó gas pimienta al joven, dejándolo ciego.

Incapaz de volver a su hogar, el chico sólo daba vueltas por el campo aquel. Al raaaaato, por casualidad, llegó al solitario lugar donde la doña había dejado a Rapunzel. Al escuchar la melodiosa voz, se dirigió hacia ella. Rapunzel rápido lo reconoció y se puso muy contenta de verlo. Luego le echó leche a los ojos del muchacho para que se le fueran los efectos que quedaban del gas pimienta. De inmediato sus ojos volvieron a brillar y pudo volver a ver como antes. Entonces, felices por encontrarse nuevamente, los dos se fueron a una audición, pasaron y participaron de un exitoso reality dirigido a las artes musicales. De más está decir que Rapunzel ganó. :-D

FIN

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A gusto con tu profesión

March 23rd, 2012

Muchas veces recordamos los años de nuestra niñez cuando jugábamos todo el tiempo y no teníamos las preocupaciones de la gente grande. Lo comparamos a la vida adulta y nos parece que las cosas se pusieron aburridas cuando crecimos.

Los otros días escuchaba la radio cuando, en un segmento, hablaron de la etimología de la palabra “negocio”. Resulta que confirmé en wikipedia lo que escuché. Negocio es una palabra que proviene del latín y es compuesta por neg y ocio. Negocio, en fin, es la negación del ocio, de las cosas que se hacen por gusto y sin esperar remuneración económica.

Considerando que en la vida adulta nuestro empleo es nuestro negocio, ¿te has preguntado si deberías divertirte en tu trabajo, o si debes sacrificarte y pasarla con aburrimiento?

Cuando éramos niños siempre surgía la pregunta “¿qué quieres ser cuando seas grande?”. Nunca pasó por mi mente que tendría una profesión aburrida. Estoy segura que en tu caso tampoco. Quizás querías ser bombero para salvar las vidas del fuego, estilista para hacer unos peinados fabulosos… o superhéroe para poder ir al supermercado con una capa! Te imaginabas en un empleo de aventura.

Quizá pienses que este tema se aleje de mi, porque soy payasa y se supone que escriba cosas divertidas para los padres y los niños sobre la educación o crianza, o que escriba sobre fiestas… pero piensa:

¿cómo pensabas cuando eras niño y cómo piensas ahora?

La vida debe ser divertida, y eso incluye tu trabajo. Que trabajes muchas horas o pocas, no importa. Te debe gustar la labor que haces. La medida en que te guste tu profesión determinará la actitud con la cual la realices. Cuando yo le pregunto a un niño “¿qué quieres ser cuando seas grande?” siempre me responden con alegría y deseo, como si ese trabajo fuera una aventura.

¡Tu trabajo es tu lifetime-adventure!!!

Ok, admito que me encanta ser payasa y que mi trabajo es divertido. Eso es definitivo (y hacer chistes es cosa seria). Pero tu también puedes hacer lo que te gusta. Sino, tendrías un grave problema. ¿Vas a hacer algo que no te gusta por 30 años (o más) para pagar tus cuentas?

Si estás en esa situación, piensa qué está sucediendo que te impide disfrutar de tu trabajo. También imagina cómo te verás de aquí a cinco años y si te agradaría estar una vida entera haciendo lo que haces ahora (de hecho, uno está prácticamente la vida entera trabajando).

¿¿¿PARA QUÉ AGAPITA ESCRIBIÓ ESTO???

Mi propósito es ayudar a que las personas puedan ser más felices. Y si puedo ayudarte a mejorar esas ocho (o más) horas diarias de trabajo, tu vida en su totalidad será mucho más feliz… y cuando tu hijo te pregunte qué tu haces en tu trabajo, podrás responderle con una sonrisa genuina ;-)

 

* Agradezco a Nelson Bermejo, que en el programa mañanero de Magic 97.3 hablaron los otros días sobre el origen de la palabra negocio. Gracias! :-)

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Historias de la abuela 2: En la funeraria

March 11th, 2012

Mi abuela tiene una cantidad de historias que caen en la categoría de épicas. Esta vez compartiré lo que me pasó con ella (y sus consejos extremos) cuando fui a la funeraria para ofrecer mis condolencias a un hermano de mi abuelo que pasó a mejor vida.

Anteriormente relaté su historia en una oficina de dentista. Esta vez no hubo nadie encerrado, sin embargo, hubo consejo extremo.

Resulta que un hermano de mi abuelo falleció y fui a la funeraria a dar el pésame y compartir con la familia. No podía estar mucho tiempo y cuando comenzó el servicio ya yo debía ir caminando. Todos en silencio, comenzó el primer himno. Le digo a mi abuela que ya me tengo que ir yendo y ella me dice que me vaya calladita para mantener el sigilo. Es entonces cuando ella se acerca a la banca de enfrente y avisa a mi tio, tia y mi abuelo que ya yo me iba. Mi abuelo también le avisa a la prima lejana que yo me voy, se voltean, me dicen adiós, me echan la bendición… recuerda que había silencio allí…

Decido quedarme hasta que el pastor termine el cántico, por eso de enfriar la cosa ya que medio mundo está avisado de que ya me voy. Canta un segundo himno y luego comienza la predicación. Ahora sí, no me puedo quedar más tiempo y me voy. Para asegurarme que me voy calladita le digo a mi abuela “ya me voy, bendición”, ella me da un beso, me susurra “cuida’o en la calle” y yo me levanto. ¡Bieeeen!!! Es entonces cuando escucho un “PSSST”, me volteo y mi abuela me *repite* en un susurro gigante:

“¡Cuida’o en la calleeeeeeeeeeeee!”

De más está decir que todos supieron que me iba… y no fue precisamente en silencio…

¡Tan, tan! No tengo que inventar historias, con mi familia es suficiente…

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Sube tu autoestima y canta “I’m sexy and I know it”

February 9th, 2012

Dedicado a las personas que necesitan levantar su mirada y cantar estilo karaoke mientras conducen.

Hace un tiempo llevo escuchando una canción cuyo coro dice “I’m sexy and I know it” (soy sexy y lo sé). No pretendo decirte que te pongas a bailar ahora mismo; sin embargo, quiero que pienses en ti ahora mismo.

Estás con las veinte cosas que tienes que hacer, con un par de deudas que pagar y otros compromisos que estás manejando. De momento piensas que no estás tan bien como quisieras y que hay otras personas mejor que tú. Sientes que las cosas en la vida no te han salido como planificaste, y eso te baja el mojo.

¿Y sabes qué? Lo cierto es que aunque las cosas no han salido a la perfección, aún tu estás dando cantazos por ahí y, sin saberlo, hay otras personas que quisieran estar como tú (no bien, pero mejor de como están). Así que, mira las cosas buenas que tienes de frente. Son muchas, lo que pasa es que no te das cuenta.

Alégrate porque te quedan muchas cosas buenísimas por vivir. Ten la seguridad que las cosas malas son temporeras. Mírate al espejo, olvídate de los problemas, date una guiñada y cántate “I’m sexy and I know it”!!!

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Mi clienta de continuidad

January 14th, 2012

 

Lynda en uno de su cumpleaños, los payasos Agapita (old look) y Che-ché

Es común, en la labor como payasa, ir a un solo cumpleaños por cada niño. Es normal. Quieren hacer algo diferente cada año o sus gustos cambian porque van creciendo (¡y no me van a llamar para ir a su quinceañero!). En ocasiones he visitado al mismo chico o chica en dos o hasta tres cumpleaños, pero no más. Sólo hay una excepción: la familia de Angélica.

Conozco a Angélica por el tiempo en que trabajé con mi pediatra mientras terminaba la universidad. La primera vez que le hice una actividad fue para el cumpleaños #6 (creo) de su nieto Anthony. Pero se le añadieron varios cumpleaños de otra nieta, Lynda, y cuanta fiesta hubiera en su casa. Los otros días fui al baby shower de quien será la nieta menor (hasta ahora).

La cosa es que sumando y restando, ya Anthony tiene 14 años… y Lynda, que aún recuerdo cuando estaba en la barriga de su mamá, ahora tiene 7. Me asusté. Mucho. El tiempo pasa… lo peor es darme cuenta que hasta el baile del robot evoluciona (otro de los nietos me aclaró que mi estilo del baile del robot es de viejos… sí, de *viejos*).

Me siento muy agradecida que ya Angélica, su familia y vecinos me consideren como amiga además de como payasa por el tiempo que llevo visitándolos. Mas aún me sorprende ver cómo esa familia ha ido creciendo… y cómo la cara de los chicos va cambiando!

¿Te has enfrentado a la realidad cuando ves a algún conocido que ya no es tan menor como lo recordabas?

*Este post fue inspirado en el post de Raúl Colón, My Longest Standing Customer y muy muy muy por Angélica y su familia.

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Intercambia los juguetes

January 10th, 2012

Imagen de Hans Thoursie, sxc.hu

Si tu niño tiene muchos juguetes y quiere más, eso es un gran lío. ¿Cómo vas a manejártelas para mantenerle el cuarto recogido si cada vez hay algo nuevo allí? Pues aquí te traigo una sugerencia para que no tengas que comprar más, y aproveches lo que ya tienes en casa.

Cuando visitan las tiendas o ven televisión, siempre aparece algo que causa un antojo (de su hijo, no de usted -ese sería otro tema-)… “yo lo quiero”, “es bonito” o “yo no tengo uno así en casa” (aunque sea lo contrario). Y ya sabes que a veces no funciona el consejo “ya tienes muchos juguetes en casa”.

Por lo general, aunque el chico o chica tenga muchos juguetes, siempre preferirá unos cuantos sobre todos los demás. Además, pudiera ser que hasta no recuerde que tiene otros hasta que toca sacarlos para desecharlos o donarlos (por eso cuando los sacas a la luz se forma el gran lamento porque el chico no quiere dejarlos ir).

La sugerencia para que tu niño/niña disfrute de muchos juguetes sin que tengas que comprar más a cada rato es intercambiar los juguetes. Verifica aquellos que hace tiempo el chico no usa y ponlos a su disposición. Asimismo guarda otros para que el cuarto (o la casa) se mantenga en orden. Así los niños podrán disfrutar de toda la variedad de juguetes que tienen sin que tengas que afectar tu presupuesto.

¿Tienes otra idea para que tu pequeñín disfrute de muchos juguetes sin que tengas que comprar y comprar? ¡Comenta!

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Nuevas tecnologías cambian las reglas

December 31st, 2011

Imagen de Valentina Jori, SXC

Este nuevo milenio nos ha sorprendido con una cantidad de tecnologías que cambiaron la manera de hacer las cosas en el diario. Los más adultos ven los cambios sucedidos pero los niños no conocen cómo era la vida antes de todo esto.

Recuerdo cuando era chiquita y ponía a sonar los discos de pasta (en especial el disco del cuento de Hansel y Gretel). Luego con los cassettes me ponía a grabar la radio y hacer mixes. Ahora tengo un iPod más pequeño que un LP que contiene infinidad de canciones y otras funciones.

Antes los trabajos de la escuela se hacían en papel de argolla; ahora la norma es hacerlos en computadora. Antes se hacían dibujos e ilustraciones de la asignaciones; ahora uno las busca por google.

Y a lo que voy:

Los otros días escuchaba yo por la radio que los niños pudieran estar perdiendo destrezas al usar un iPad en vez del tradicional papel. Utilizaron de ejemplo la acción de colorear, y que en un iPad el niño no tiene la experiencia de sacarle punta a la crayola cada vez que la punta se pusiera bota.

Imagen de Billy Alexander, SXC

Me parece extremista considerar que una nueva tecnología ya esté a punto de anular una función que aún se sigue realizando. ¿Acaso se dejó de escribir a mano cuando surgió la maquinilla? ¿Acaso se dejó de caminar cuando se inventó la bicicleta? Las nuevas tecnologías complementan las acciones que realizamos. Y si llegara el punto en que lo nuevo anulara lo antiguo, debemos preguntarnos con qué propósito realizamos las cosas, y no asustarnos porque algo ya no se realice de una manera para ahora hacerse de otra.

Es preciso aclarar que cuando bajamos apps para el uso de los niños en nuestras computadoras, iPads o smartphones, es necesario saber si éstas están diseñadas para ellos. Debemos conocer cómo funcionan, qué propósito educativo tienen y si están a un nivel apropiado para el menor. Hay muchas cosas chéveres por ahí, y no debemos limitarnos por el miedo al cambio.

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Tiempo con los amigos

December 30th, 2011

Imagen de Michal Zacharzewski, SXC

Ayer tuve la oportunidad de compartir con varios amigos muy importantes para mi. Nos encontramos para almorzar y comunicarnos de un modo diferente al que lo habíamos hecho antes… offline. Nuestros blogs, twitter y facebook son nuestros medios para comunicarnos habitualmente pero decidimos encontrarnos para dialogar de frente.

Allí estuvimos Prometeo (Poder 5), Raúl Colón y yo. Hablamos de todo un poco; las cosas buenas, las cosas no tan buenas y los retos que tenemos de frente. Pero lo más que me gustó de estar allí fue que hubiéramos sacado un rato para compartir.

Ciertamente nos conocimos por varios canales de Internet, pero hicimos amistad. Y, como toda relación humana, hay que cultivarla y dedicarle tiempo. En este caso, el motivo de encontrarnos fue fortalecer nuestra relación y que fuéramos más como amigos que como conocidos por Internet.

De la misma manera y tratando de no contradecirme, también tengo amistades offline que por cosas de la vida se tienen que ir lejos (o me voy yo). Entonces la Internet es nuestra herramienta para mantener la comunicación.

Un consejito de mi para ti es que, en la medida que puedas, dedica tiempo a las amistades y a las personas que aprecias. Valora las relaciones, que son parte de la chispa de la vida.

¿Cómo haces tu para mantener la relación con tus amigos? Cuéntame!

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Dramatiza la lectura

November 21st, 2011

Imagen: S Braswell (LilGoldWmn) de sxc.hu

Aquí tengo unos *tips* para que leer sea divertido. Ya llega la hora en que lees cuentos e historias a los niños (y espero que hayas compartido con ellos los cuentos reinventados). Y claro, la mejor manera de fomentar la lectura es dar el ejemplo, pero… ¿te gusta leer o lo consideras aburrido?

Los otros días leí un tuit de @tinmarinlibros que decía “A la hora de leerle un cuento a tus hijos diviértete. Haz las voces de los personajes, crea una expectativa, hazlos reír”. ¡Perfecto! En pocas palabras esta librería dio una gran idea para que la experiencia de leerles a los niños sea una inolvidable -e incluso que en un futuro ellos la puedan repetir-.

A continuación varios tips para que leerle a los chicos sea toda una experiencia:

Imagen: John Boyer (SailorJohn) de sxc.hu

* Dramatiza la historia: aprovecha los personajes del cuento y cuando leas lo que cada uno dice, hazlo cambiando la voz para que cada personaje tenga su voz distinta al otro.

* Lee con emoción: pon energía a tus palabras. Sube el tono, luego (cuando sea apropiado) baja la voz, luego vuelve a subir… No leas en un solo tono, porque hasta el autor del libro se pudiera aburrir si te escuchara.

* Haz las pausas necesarias: se vale respirar. Es que si lees como el papagayo, el niño se va a perder. Las pausas en medio de la lectura permiten que haya un análisis sobre lo que estás leyendo.

¿Tienes más ideas para hacer divertida la lectura? ¡Compártelas aquí!

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Cuentos reinventados: Blanca Nieves

November 16th, 2011

Este es otro de los cuentos clásicos reinventados por muá, payasa Agapita y la colaboración del payaso Che-ché. Esta es la historia de Blanca Nieves.

En una islita lejana en el Caribe vivía una niña muy linda llamada Blanca Nieves, hija del señor Nieves. La niña tenía una vecina que era muy vanidosa. La llamaban la reina porque había ganado los últimos diez concursos anuales de belleza.

Imagen: Josep Altarriba de sxc.hu

Esa vecina, la reina, se pasaba observándose frente al espejo, y le preguntaba a éste:

- Espejito, espejito, ¿quién es la más bella?

Y, pues, el espejo respondía:

- Tu eres la más hermosa de todas las mujeres.

Un día, la reina decidió remodelar su casa y guardó el espejo porque tenía un diseño passé. Así fueron pasando los años, y no en vano. Blanca Nieves creció, convirtiéndose en una hermosa joven. Y la reina, todo lo contrario: en su rostro aparecieron las arrugas y las patas de gallina. Hacía tiempo que la reina no le preguntaba al espejo, hasta un día en que lo encontró mientras limpiaba la casa. Le volvió a preguntar:

- Espejito, espejito, ¿quién es la más bella?

Pero esta vez el espejo respondió:

- Blanca Nieves es la más hermosa de todas las mujeres.

En mal momento escuchó la respuesta del espejo, pues el concurso de belleza anual se celebraría pronto en el pueblo y la reina recibiría un reconocimiento por ganar durante los últimos 25 años.

Entonces la reina, llena de ira y de envidia, se puso a hacer maldades a su vecina. Le tiraba huevos a su casa, le ponía música en alto volumen todos los días y mandó a hacer cruzacalles con burlas a Blanca Nieves. A Blanca Nieves no le costó más remedio que mudarse.

-”Perfecto”- pensó la reina. -”Si Blanca Nieves ya no está en el pueblo, yo seguiré siendo la más linda y me llevaré la corona otra vez”.-

Lo que no sabía ella es que la mudanza no fue para otro pueblo. Blanca Nieves se mudó para otro barrio. ¿Para qué irse lejos?

Imagen: Csaba Moldovan de sxc.hu

Mientras se mudaba a su nuevo hogar, sus nuevos vecinos, siete enanos, la ayudaron a completar la mudanza y la invitaron a un café. Ella entró a su casa y descubrió que los muebles eran pequeñísimos. Sobre la mesa había siete platitos con sus respectivos cubiertos diminutos. Tan pequeño era todo lo que había en la casa, que cuando le sirvieron el café, Blanca Nieves pensó que era un pocillo mientras los enanos consideraban que era una taza grande.

Ella les contó su historia sobre la vecina reina y los malos ratos que pasó. Los enanitos le suplicaron que se quedase en este nuevo hogar y Blanca Nieves se alegró mucho de tener vecinos como ellos.

Por otro lado, en el antiguo barrio, la reina estaba confiada de que Blanca Nieves estaba fuera del pueblo y volvió a preguntar al espejo:

- Espejito, espejito, ¿quién es la más bella de este pueblo?

Para su sorpresa, el espejo respondió:

- Sigue siendo Blanca Nieves, que ahora vive en otro barrio.

Furiosa y vengativa como era, la vecina se disfrazó de viejita (ya que por su edad no se podía disfrazar de niña) y fue al sector donde vivían los enanitos. Allá Blanca Nieves estaba sola porque los enanitos se habían ido a trabajar. La reina en su disfraz ofreció a la joven un bizcocho envenenado dizque para recaudar fondos para una égida. Como Blanca Nieves tenía un corazón tan noble, le compró el bizcocho. Al meterle el primer mordizco se cayó desmayada en el balcón.

A la tarde, cuando los enanitos regresaron de trabajar, encontraron a Blanca Nieves tirada en el piso con el bizcocho en la mano. Como observación, el bizcocho no tenía ni una hormiga cerca. Los enanos pensaron que Blanca Nieves había estirado la pata, y como todos consideraban que ella era la más bonita, que hicieron una urna de cristal para velarla allí en el barrio y que todos vieran su hermosura por última vez.

Al día siguiente suspendieron el concurso de belleza para que la gente de todo el pueblo fuera a darle el último adiós a Blanca Nieves. Entre ellos, llegó un joven que había estudiado con Blanca Nieves y siempre había estado enamorado de ella pero nunca se lo había dicho. Pensando que había perdido su oportunidad con Blanca Nieves, comenzó a llorar encima del ataúd hasta que una de sus lágrimas llegó a ella y la despertó. Esa lágrima rompió el hechizo de la reina malvada.

Imagen: Shyle Zacharias de sxc.hu

Cuando vieron que Blanca Nieves despertó, la mitad de la gente se asustó y salió corriendo. Los que quedaron celebraron que ella estaba bien. El joven aprovechó ese momento para declarársele y todo el pueblo acordó realizar el concurso de belleza allí donde estaban y declarar a Blanca Nieves la nueva reina.

Blanca Nieves se alegró un montón, se hizo novia del chico enamorado, los enanitos montaron su propia empresa como promotores de belleza y modelos (buscadores de talentos) y todos vivieron felices para siempre.

Post data: La ex-reina mala se mudó a Isla de Cabra, donde era la única residente de la isla. Así todos los años organizaba su propio concurso de belleza donde ella ganaba por falta de participantes.

FIN

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Piscina y paseo… y comida!

November 10th, 2011

Hace par de días, Che-ché y yo estuvimos OBLIGADOS a salir de la rutina. ¿No te ha pasado, que hay momentos que aunque digas que tienes un día libre, lo dedicas a hacer diligencias o limpiar la casa? A mi me pasa mucho porque pienso que quiero aprovechar un momento libre para resolver otra cosa.

Pues… ¿qué hice para pasar un día de verdadero ocio? Separé un día exclusivamente para disfrutar, y traté el evento como si fuera una cita médica, o compromiso de trabajo. Lo puse en el calendario y me preparé mentalmente para no cambiar el plan y boicotearme a mi misma.

DAY #274:  ENJOY FROM 9:00 AM TO 3:00 PM WITH POSSIBLE OVERTIME!!!

Tenía una invitación para compartir en el San Juan Marriott. En una ocasión anterior fui invitada junto a otros compañeros blogueros. El propósito era conocernos y almorzar pero aunque llegué, no pude compartir por completo y me tuve que ir (compartí un poquito, pero me quedé con las ganas). Ahora sí, esta vez se dio :) y Che-ché y yo estuvimos el tiempo suficiente para pasarla bien y con calma.

Fue un día para pasarla de piscina y playa, y luego un rico almuerzo. ¡Estuvo súper divertido! Aunque vivimos en Puerto Rico y el clima tropical permite que disfrutemos de este ambiente playero todo el año, la realidad es que no sacamos el traje de baño tanto como quisiéramos. Este paseo permitió que disfrutara en el agua como cuando era niña, estuvo brutal.

Lo primero que hicimos fue rondar el área de la piscina y la playa. La piscina tiene una chorrera que lo mismo pueden lanzarse niños que adultos. *De hecho, Che-ché y yo nos subimos DOS veces a la chorrera, de lo buena que estaba.

Comenzó a tronar, así que la salvavidas dio el aviso de salir del agua :( aunque eso no nos pasmó las ganas de aprovechar ese día. Nos fuimos a la playa a brincar sobre las olas. Buen rato estuvimos viendo las olas acercarse para brincarlas o nadar sobre ellas. Hasta que llegó… ¡la hora del almuerzo!!!

El almuerzo

En la visita anterior ya había visitado el restaurante La Vista Latin Grill del Marriott, pero ahora sí, pude comer allí. Tanto tiempo en el agua nos dejó con una hambruna biggie.

Siempre me pasa que cuando salgo a comer termino con algún pescado. Pues entre todas las cosas que estaban allí, veo un “creole” something, así que me lo sirvo. Realmente lo tomé por curiosidad, por probar algo diferente. Me di cuenta que era un pescado cuando lo piqué y comencé a comerlo. Y estaba bieeen rico. Luego me enteré que lo que me metí a la boca fue un red snapper (tuve que preguntarle luego por twitter).

De lo que Che-ché almorzó, prefiero que lo explique él, porque él le da mucho detalle a la comida (de hecho, él cocina más que yo):

Palabras de Che-ché: Probé una deliciosa lasaña. Estaba tan buena que un solo pedazo no fue suficiente para disfrutarla (es decir, repetí). Esta lasaña en particular se caracterizaba por su abundancia en diferentes tipos de quesos. Fue una de las lasañas más cremosas que he probado.

El postre

Yummy! A pesar de la hartera, los postres se veían tan ricos que no nos pudimos decidir por alguno en particular, así que… como ves, preparamos una variedad!!!

Había natilla, tarta de fresa, bizcochitos (de chocolate también), apple pie, galletitas, flan, gelatina… (¿te estoy abriendo el apetito?)

Che-ché: Para los gustos, los sabores. Dos rondas no fueron suficientes para degustar tooodo lo que tenían. :-P

En fin, nos dimos una HAR-TE-RAAAA!!!!

Luego, nos fuimos al Coffee Expo para que el café nos mantuviera despiertos, jejejeje!!!

# # #

¿Cómo tú haces para lograr un día de ocio?  ¿Cómo logras salir de la rutina para irte de paseo?  ¿Cómo evitas boicotear tu día libre?

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Cuentos reinventados: La bella durmiente

October 12th, 2011

Aquí continúo con los cuentos infantiles. Ya ha pasado mucho tiempo que escuchamos estos cuentos en su versión clásica y decidí rehacerlos “a lo Agapita”. Ahora presento  la historia de La bella durmiente. No presento los cuentos infantiles tal y como los hemos leído desde nuestra infancia, sino que acá están reescritos de acuerdo a la imaginación de esta servidora y considerando las condiciones de vida actuales. Que los disfrutes.

La bella durmiente El bello durmiente

Hubo una vez un alcalde y su esposa que deseaban muchísimo tener hijos. Después de un largo tiempo, la señora dio a luz un varón. Había tanta alegría en ese pueblo que decidieron hacer una gran fiesta para el bautizo, casi a nivel de patronales. Habían machinas, juegos, casas de brincos, muchos dulces y hasta los payasos Agapita y Che-ché en tarima. Dado que estaba cerca la época navideña, el alcalde decició nombrar como padrinos a los Reyes Magos.

El alcalde le regaló a cada Rey Mago camellos turbo último modelo, para que cada 5 de enero los Reyes llevaran regalos a cada familia con mayor velocidad.

En agradecimiento y en medio de la fiesta, éstos le otorgaron al joven recién nacido talentos especiales, cantándolos al ritmo de la Bomba:

“La bomba, ay que rica es, es, es,
me sube el ritmo por los pies, por los pies,
mulato, saca tu trigueña,
pa’ que baile Bomba, Bomba puertorriqueña, ¡Bomba!”

El Rey Gaspar, como regalo, dijo: “Serás el mejor atleta. Ya sea en tenis o en chancletas, siempre alcanzarás tu meta”. “¡Bomba!” gritaron todos.

Para no quedarse atrás, el Rey Baltazar dijo: “Formarás el rumbón con cualquier instrumento, hasta con el saxofón tocando flamenco”. “¡Bomba!”

En eso, interrumpió un personaje que no compartía la misma alegría que los demás. Era Año Viejo, que estaba enojado porque no lo habían invitado a la fiesta. Y soltó su bomba:

¡Se han olvidado de mí! Ese varón que está ahí será el mayor de los vagonetas, no lavará su ropa y dormirá una eterna siesta!!!

Todos los presentes escucharon con rechazo la bomba de Año Viejo. Así que mientras lo sacaban de la fiesta comenzaron a cantar:

“No sabe na’, no sabe na’,
no sabe na’ de bombas, no sabe na’”

El conjuro estaba realizado, y al instante entró en un profundo sueño. Pero aún faltaba uno de los Reyes Magos:

Melchor dijo: “No se preocupe, señor alcalde, que ese sueño no será para siempre”. Y para contrarestar las palabras de Año Viejo, cantó su bomba: “Ni deporte, ni instrumento musical del sueño lo van a sacar. Por un aroma dulce vamos a esperar, ese será el único que lo hará despertar”.

La bomba no era muy buena, pero ya que era la única esperanza todos aplaudieron y gritaron ¡Bomba!.

La vida de este chico fue muy extraña. Creció dormido y de su sueño no despertaba. El alcalde buscaba cuanto aroma dulce hubiera en el pueblo y más allá, pero nada resultaba.

Un día, una hermosa joven salió de su casa vendiendo postres para recaudar fondos para la clase graduanda de su escuela. Por casualidad, tocó a la puerta de la casa del alcalde. Éste abrió, e inmediatamente, su casa se llenó de un particular olor. Era una mezcla del olor de los postres con el perfume de la chica. Tan dulce fue el aroma, que al llegar a la habitación donde dormía el bello durmiente, lo despertó. Abrió los ojos, soltó un bostezo y caminó buscando el origen de tan rico aroma. Qué sorpresa se llevó el joven, el dulce aroma pertenecía a la chica en la puerta, que además de linda era tremenda cocinera. Fue amor a primera vista. Primero, porque era la primera joven que veía en muchos años, y segundo, porque dicen que el amor entra por la cocina.

El muchacho le pidió al papá que comprara los postres, y le rogó a la damicela que regresara al día siguiente. De ahí en adelante, ambos se hicieron muy buenos amigos. El joven dejó la vagancia y después de estudiar mucho, se casó con la muchacha y fueron felices por siempre.

FIN

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Nena o nene

September 24th, 2011

Se iba a llamar Noelia, pero hubo un cambio de planes…

En mi familia hay muchos varones. Dos de mis tios tienen tres varones. Mis abuelos paternos tuvieron tres varones y una nena. Con mi abuelo materno, tres varones y dos nenas. Así que yo puedo decir que tengo cierta exclusividad por ser una chica.

Me cuenta una tía (de las que tuvo tres nenes) que cuando fue a tener al segundo hijo, guardaba la esperanza que fuera niña para hacer la pareja. Y luego los exámenes indicaron que lo que tendría sería un varón. Cuando llegó el tercer embarazo, esperaba que fuera niña para tener variedad en la familia. Definitivamente, pensaba ella, tendría que ser hembra porque ya tenía dos varones. Y nació varón.

Se iba a llamar Noelia, pero ahora debía pensar en un nombre diferente. Luego, durante la infancia y crecimiento de sus hijos, ella y su esposo han podido experimentar vivencias muy lindas con su familia que han hecho olvidar lo que querían cuando estaban en la espera.

Hay cosas que los padres disfrutan de sus hijos, que no se limitan a si es nena o nene. El abrazo, salir a pasear, ver cómo se divierten jugando, tranquilizar sus ansias antes del día de Navidad, luchar para que coman toda la comida o para que se bañen…

Si ya tienes hij@s, durante el embarazo, ¿querías que fuera de un sexo diferente? ¿Cómo fue tu experiencia durante la espera del alumbramiento?

¡Cuéntame!

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Cuentos reinventados: Los tres cerditos

September 20th, 2011

Como parte de la serie de posts de cuentos clásicos reescritos “a lo Agapita”, en esta ocasión traigo la historia de Los Tres Cerditos. No presento los cuentos infantiles tal y como los hemos leído desde nuestra infancia, sino que acá están reescritos de acuerdo a la imaginación de esta servidora y considerando las condiciones de vida actuales. Espero que los disfrutes.

Érase una vez tres hermanos cerditos que eran muy diferentes. Vivían en uno de los montes de El Yunque (obvio que no era en Guavate, sino, la historia sería otra). Los cerditos no se sentían seguros pues había un lobo que tomó cursos con el chupacabras y siempre los perseguía para comérselos. Así que para protegerse del lobo, los cerditos decidieron que sería buena idea construirse sus casitas.

Este es el cerdito mayor pensando en la mejor forma de protegerse del lobo.

El cerdito pequeño construyó su casita con cartones que consiguó en la parte de atrás de una mueblería. La verdad es que no le importaba mucho protegerse del lobo porque confiaba en que nunca le pasaría nada malo. No se tomó mucho tiempo construyendo su casita, pues las ventanas sólo estaban dibujadas a crayola. Así, terminó rápido y pudo vestirse para irse a bailar al Festival del Merengue, que sería esa noche.

El mediano pensaba que debía dedicarle un poco más de casco a la construcción de su casa. Por eso, la hizo de acuerdo a los cursos de boy scout que tomó alguna vez… y montó una gran caseta de campaña de tres cuartos. La tela plástica de la caseta era calurosa pero no importaba porque ésta tenía ventanas de verdad. Terminó pronto y llamó a su hermano menor al celular para saber a qué hora saldrían al baile.

El mayor trabajaba en su casa de cemento (los ladrillos están pasados de moda). Se esforzó mucho. Su casa tenía puertas y ventanas de seguridad. También tenía tormenteras y alarma contra robos.

-¡Ya van a ver lo que hace el lobo con sus casas!- texteó el cerdito mayor a sus hermanos mientras éstos se la pasaban de lo lindo.

Muy tarde en la noche los cerditos regresaron a sus casitas. No se percataron que el lobo estaba muy hambriento rondando el área y los miraba desde lejos. El lobo se acercó a la casa del cerdito pequeño y gritó desde afuera de la casa de cartón: -¡Sal de ahí o soplaré, soplaré, y tu casa derribaré!-. Por el miedo, el cerdito no salió. El lobo sopló y sopló y la casita de cartón derrumbó.

Cuando el cerdito vio que el lobo lo dejó sin casa, corrió rápidamente hacia la casa de su hermano mediano. Éste abrió su caseta de campaña y lo dejó entrar. El lobo siguió al cerdito hasta la segunda casa. Nuevamente dijo, esta vez a los dos cerditos: -¡Salgan de ahí o soplaré, soplaré, y esta casa derribaré!-. El susto que llevaban los cerditos era tal que no salieron. Así que el lobo sopló fuertemente hasta destruir la caseta de campaña.

El lobo está en tratamiento de hielo tras la pegá que se dió en el barbiquiú

Los cerditos quedaron sin refugio y no les quedó más remedio que correr nuevamente, esta vez hacia la casita del cerdito mayor. El lobo siguió a los cerditos hasta la tercera casa. Nuevamente gritó desde el exterior: -No podrán seguir huyendo de mi, los alcanzaré. ¡Salgan de ahí o soplaré, soplaré, y esta casa también derribaré!-. Como los cerditos no salían, el lobo decidió soplar… y soplar… y soplar… y soplar… y soplar… y soplar… y soplar… y siguió soplando hasta quedarse sin aliento. Mientras tanto, los cerditos, como buenos puertorriqueños, aprovecharon los vientos huracanados para hacer un barbiquiú. Por más que el lobo sopló, la casa no sufrió ningún daño. Pero el lobo no se dio por vencido. Intentó brincar la verja de la casa de cemento, pero dio la mala pata que cayó justo sobre el carbón encendido que tenían los cerditos.

 

Tal fue el grito del lobo que se escuchó su aullido de Fajardo hasta Rincón y así aprendió su lección. También los cerditos menor y mediano aprendieron que el vago pasa doble trabajo pues ahora tendrían que reconstruir sus casas.

FIN

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Cuentos reinventados: Caperucita Roja

September 16th, 2011

Este es el primero de una serie de posts de cuentos clásicos. Lo particular es que están reescritos de acuerdo a la imaginación de esta servidora y considerando las condiciones de vida actuales. Espero que disfrutes estas versiones. El cuento a continuación es Caperucita Roja.

Había una vez una niña de lo más graciosita. Su madre le había comprado un abrigo rojo y la niña lo usaba tanto y tanto (sin darle percha) que todo el mundo la llamaba Caperucita Roja.

Un día, su madre le pidió que le llevara a su abuela unos bowls con comida (porque estaba perdiendo destrezas en el arte de la cocina). La abuela vivía al otro lado del bosque, así que la mamá de Caperucita Roja le recomendó que no se entretuviera por el camino, pues cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre andaba acechando por allí el lobo. ¡No, mejor aún! La mamá le pidió que mejor le diera la vuelta al bosque y fuera por un camino más seguro, aunque el tramo fuera más largo.

Caperucita Roja recogió el paquete con los bowls de comida y se marchó. Aunque la mamá le dio la instrucción de darle la vuelta al bosque, la niña prefirió atravesarlo para llegar a casa de la Abuelita, porque no le daba miedo y allí siempre se divertía al pasar: veía los pájaros, las ardillas y jugaba con ellos.

Mientras caminaba, de repente vio al lobo, que era grandote, delante de ella.

- ¿A dónde vas, niña?- le preguntó el lobo con su voz ronca.

- Voy a casa de mi Abuelita- le respondió Caperucita.

Cuando el lobo escuchó a dónde iba la chica, verificó en el GPS de acuerdo a las coordenadas del sitio. – No está lejos- pensó el lobo para sí, dándose media vuelta.

Caperucita puso sus paquetes en la hierba y se entretuvo cogiendo flores: – El lobo se ha ido -pensó-, no tengo nada que temer. La abuela se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores además de la comida-.

Mientras tanto, el lobo se adelantó y fue a casa de la Abuelita, llamó suavemente a la puerta y la anciana le abrió pensando que era Caperucita. Un cazador que pasaba por allí había observado la llegada del lobo.

Foto tomada por el cazador desde su celular, cuando se asomó a la ventana de la casa de la abuela.

El lobo devoró a la Abuelita y se puso el gorro rosa de la desdichada, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Roja llegó enseguida, toda contenta.

La niña llamó a la puerta y entró, pues tenía llave. Fue al cuarto, se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.

- Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!

- Son para verte mejor- dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela.

- Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!

- Eso me pasa por usar aretes pesados- siguió diciendo el lobo.

- Abuelita, abuelita, ¡qué iPhone tan grande tienes!

- No es un iPhone, es un iPad- respondió el lobo ya incómodo.

- Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!

- Son para…¡comerte mejoooor!- y diciendo esto, el lobo malvado se abalanzó sobre la niñita y la devoró, lo mismo que había hecho con la abuelita.

Mientras tanto, el cazador se había quedado preocupado luego de haberse acercado e ido otra vez, y creyendo adivinar las malas intenciones del lobo, decidió regresar y echar un vistazo a ver si todo iba bien en la casa de la Abuelita. Pidió ayuda a un segador y los dos juntos llegaron al lugar. Vieron la puerta de la casa abierta y al lobo tumbado en la cama, dormido de tan harto que estaba.

El cazador sacó su cuchillo y rajó el vientre del lobo. La Abuelita y Caperucita estaban allí, ¡vivas! (no se me ocurrió cómo cambiar esta parte)

Para castigar al lobo malo, el cazador lo llevó a un refugio de animales. Como era un animal peligroso, lo pusieron en la lista de “traslados al más allá”. Cuando el lobo se dio cuenta del plan que tenían con él, solicitó terapia rehabilitante, pues quería una oportunidad de vida. En esa terapia lo ayudaron en manejo del coraje, dieta saludable y propósito de vida. Luego supimos que el lobo decidió volverse vegetariano por respeto a las criaturas y seres que se mandó en sus tiempos de portarse mal.

En cuanto a Caperucita y su abuela, no sufrieron más que un gran susto (y peste por estar dentro de la barriga del lobo), pero Caperucita Roja aprendió la lección. Prometió a su Abuelita no hablar con ningún desconocido que se encontrara en el camino; y prometió a su mamá seguir instrucciones y caminar por donde la mamá le indicara. De ahora en adelante, seguiría las juiciosas recomendaciones de su Abuelita y de su Mamá.

FIN

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Buenos días, gracias, una sonrisa

September 13th, 2011

Imagen de Billy Frank Alexander

Hay ocasiones en que ves a alguien, le saludas preguntando “¿Cómo estás?” y esa persona no te responde a esa pregunta o te dice otra cosa. Esa persona va en automático por la vida y no se dio cuenta que le hiciste una pregunta.

Si no, vas caminando, te cruzas con otra persona (desconocida) y le dices “buenos días” al pasarle por el lado. Y esa persona: 1) te ignora, o 2) te mira raro.

¿Serás tú, que hablas muy bajito? ¿Será la otra persona que tiene problemas de audición?

En muchas ocasiones, el ajoro de la vida nos hace ignorar las buenas costumbres como saludar, decir gracias, buen provecho, buenas tardes; aún cuando se digan hacia personas desconocidas. Lo digo porque me ha pasado, yo saludo y pregunto cómo estás y la otra persona me sale hablando de otra cosa sin percatarse de que el cómo estás fue una pregunta, no un pie forza’o para hablar.

En otros momentos en que estoy en las tiendas, por ejemplo, al pagar le doy las gracias al (la) cajero(a). Me pasa que: 1) se le ve en la cara que sale del automático para mostrar cortesía también, 2) se pasma que le salga agradable y no le ignore luego de pagar, como si el cajero fuera un dibujo en la pared. En la mayoría de las ocasiones me sonríe de vuelta.

Asignación: Te propongo que tan pronto leas este post, cuando veas a otra persona la saludes. Pero ¡de verdad! Pregunta “¿cómo estás?” con la conciencia de esperar una respuesta genuina. Di “buen provecho” mirando a la otra persona a los ojos. Da las gracias con una sonrisa de verdad. Te aseguro que la respuesta será positiva.

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De cine en el hogar

September 7th, 2011

Picture from stock.xchng

Hay ocasiones en que estoy con ganas de ir al cine, pero pasan cosas que no me permiten ir. Que si estoy cansada, que si no hay mucho $$$, que si no se que ver… la lista es muy variada.

Pues si te pasa lo mismo que a mí, aquí te tengo una idea: crear el ambiente del cine en el hogar. Quizá hasta te quede mejor porque estás con la comodidad única de estar en casa. A continuación lo que debes tener para esta super-mega-nice idea:

Necesitas la película (obvio!!!), uno o varios paquetes de pop corn de microhondas (que son muy económicos) y el refresco que gustes. Puedes aumentar las opciones con mantecado, papitas, nachos con tu dip favorito, galletitas, gelatina, batidas… lo que gustes.

Organiza el espacio donde pondrás la película bajando la intensidad de las luces. Trae muchos cojines al mueble donde te sentarás, acostarás o te pondrás cómod@. Pon una mesita cerca donde ubicarás las comidas. Por último, prepara esos entremeses que tendrás.

Ya estás ready para un rato de cine en el hogar. Ahora disfruta de la película, y shhh!!! :-)

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Vargas Vidot, un héroe sin capa

August 15th, 2011

Entre las definiciones para “héroe” en el diccionario, está: persona admirada por sus hazañas y virtudes, y persona que lleva a cabo una acción heroica. Claro, cuando “héroe me llega a la mente, pienso primero en Superman, pues es ese personaje que salva a la ciudad de Metrópolis de la maldad y eso. Él lleva una doble vida, la de hombre normal y la de super héroe.

Saliendo de las historietas y cuentos fantásticos, es bueno saber que en la vida real también hay héroes. En una sociedad donde muchas personas nos quejamos de que “las cosas están malas” y otras tantas viven con miedos y preocupaciones, hay que destacar la labor de las personas que se dedican a ayudar a los que necesitados. Más aún cuando el que ayuda lo hace por amor y no por la ganancia económica o el prestigio.

Ahí se encuentra el doctor José Vargas Vidot. Estudió medicina (y obtuvo un doctorado, por eso es doctor) pero al graduarse y hacer labor voluntaria, concluyó que aún faltaba mucho voluntariado por realizar. Por tanto, trabaja directamente atendiendo a las personas marginadas a causa de las drogas y el sida. Fomenta la transformación comunitaria al atender a los ignorados.

Escribo este post porque hace varios días salió la noticia de que una persona, María Rodríguez, acusó a Vargas Vidot de que no es “doctor” porque no tiene licencia para recetar. Sin embargo, aunque él no receta, sí es doctor por los estudios logrados.

En momentos donde estamos luchando para mejorar las condiciones sociales de Puerto Rico, es inapropiado levantar falsos postulados contra quienes laboran arduamente para ayudar a quienes no reciben ayuda quizá de sus propios familiares. Tengamos conciencia de nuestros héroes y demos siempre nuestro apoyo.

Comparto el post que publicó Poder 5, el cual me motivó a escribir éste. Tenía muchas ganas, pero no sabía cómo comenzar:
Dr. José Vargas Vidot: Más doctor que muchos doctores, más cristiano que muchos cristianos

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